Piérdete por Álava… piérdete por nuestras rutas de perdición

Álava esconde rincones mágicos en los que respirar hondo, cerrar los ojos y abrir la mente, el corazón… Por eso, perderse es la mejor manera de conocerla.

Las Rutas de Touring que te proponemos a continuación te invitan a sumergirte en un territorio cuya atmósfera propicia vivir sensaciones íntimas y profundas en estado puro. En ellas, te aguardan espacios naturales casi imaginarios donde disfrutar la quietud que se siente desde una cumbre o el refugio que ofrece pasear por un bosque. Pero también te esperan escenarios de otras épocas donde los recuerdos se tiñen de color sepia y experiencias culturales y gastronómicas donde disfrutarás de todo tipo de placeres sin que ninguno te haga sentir culpable.

Son sencillas y divertidas rutas en coche de dos o tres días, con pequeños trayectos a pie o en bici, ideales para disfrutarlas a tu aire, en familia, con amigos…, donde priman las experiencias y sentimientos vividos.

Todo en Álava invita a perderse. Por eso no hemos podido resistir la tentación de darte otras pistas si tus preferencias se centran en temas concretos. Las encontrarás a izquierda y derecha de cada ruta, repartidas por intereses: naturaleza, patrimonio, enogastronomía, turismo activo, turismo familiar y eventos.

Nadie sabe explicar qué es exactamente esa paz interior que llamamos felicidad, pero se parece mucho al sentimiento que produce descubrir Álava. Paisajes, leyendas, sabores…, donde desconectar para conectar con el entorno. Escenarios únicos donde perderte para encontrarte.


RUTA DE LOS CAMINOS

La Ruta de los Caminos te ofrece la oportunidad de vivir una experiencia evocadora y diferente, mientras disfrutas del impresionante patrimonio cultural de Álava. Los tesoros históricos repartidos en su recorrido son una invitación a viajar en el tiempo y descubrir cómo era la vida de nuestros antepasados.

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RUTA DE LOS SENTIDOS

Sentir la sensación de vacío al “levitar” desde un mirador, paladear los mejores sabores y aromas de Álava o retroceder en el tiempo más de un mileno son algunas de las propuestas de la Ruta de los Sentidos. En ella, experimentarás en carne propia que descubrir Álava es un regalo para los sentidos.

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RUTA DE LAS EXPERIENCIAS

Mente y corazón abiertos no deben faltar en tu bolsa de viaje si quieres disfrutar en toda su dimensión los atractivos naturales que te esperan en la Ruta de las Experiencias. Escenarios de Montaña Alavesa, Llanada Alavesa, Vitoria-Gasteiz y Zuia-Gorbeialdea donde experimentarás la sensación de hallarte en plena consonancia con la naturaleza y contigo mismo.

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RUTA DE LAS INTRAHISTORIAS

Con frecuencia, las pequeñas historias encierran grandes enseñanzas. Y la Ruta de las Intrahistorias ofrece, a cada paso, lecciones de la vida cotidiana que te sorprenderán. Añana, Montaña Alavesa y Laguardia-Rioja Alavesa te esperan en un viaje interior trufado de escenarios históricos y naturales de primer orden en el que vivirás experiencias muy íntimas.

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RUTA DE LAS MEMORIAS

La Ruta de las Memorias se adentra en territorios que novelan nuestra historia, resaltando el valor que lo cotidiano ha adquirido con el paso del tiempo. Recorrerla te regalará momentos memorables en escenarios de Ayala, Añana y Laguardia-Rioja Alavesa, en los que cultura y tradición se abrazan.

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RUTA DE LOS PARQUES NATURALES

La desbordante naturaleza de Álava está destinada a disfrutarla sin subterfugios. Por eso, la circular Ruta de los Parques Naturales necesita de más tiempo para paladearla en su justa medida y te tomará unos días más que las anteriores. Tú marcas el ritmo, duración y lugares de avituallamiento y descanso. Al recorrerla, los paisajes y las sensaciones cambian como las figuras de un caleidoscopio. No olvides tu cámara de fotos o tu móvil, porque las sorpresas se suceden a cada momento.

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RUTAS MEDIEVALES

Artziniega y Laguardia son dos localidades que cierran los límites geográficos del territorio histórico de Álava por el norte y el sur, respectivamente. Están separadas por algo más de cien kilómetros de distancia, pero comparten cultura e historia: cascos medievales muy bien conservados, torres y murallas defensivas, y viñedos que se transforman en vinos de gran calidad.

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RUTA DE LA VENDIMIA

¿Quieres vivir una experiencia diferente? Te proponemos conocer la vendimia en Rioja Alavesa de primera mano aunque no sea una Ruta en sentido estricto.

Rioja Alavesa, comarca situada en el sur de Álava, entre la sierra de Cantabria y el río Ebro, está vinculada desde hace siglos a la cultura del vino y conserva intacto un paisaje caracterizado por cuidadas villas medievales y bodegas rodeadas de viñedos. La vendimia o recogida de la uva tiene lugar a finales del verano y principios del otoño, y convierte esta zona en un puzzle de colores rojizos y atardeceres maravillosos repletos de actividad entre cepas y calados, y constituye la época del año perfecta para vivir la experiencia del vino (enoturismo) y conocer el proceso de elaboración al completo.

Muchas bodegas ofrecen actividades exclusivas adaptadas a los gustos e inquietudes de cada persona. Vendimias nocturnas a la luz de la luna, visitas a bodegas en plena actividad o distintas catas de uvas y primeros mostos para aprender a distinguir las variedades de la materia prima son sólo algunos ejemplos.

La vendimia es sin duda el momento ideal para visitar Rioja Alavesa, recorrer sin prisas las estrechas calles de sus pueblos, conocer sus bodegas, y disfrutar de la posibilidad de convertirte durante unos días en un bodeguero experto después de ser partícipe de todos las fases de la elaboración del vino: recogida de los racimos en el viñedo, pisado tradicional de la uva, elaboración artesanal del primer mosto y los posteriores pasos hasta su posterior embotellado en bodega.

Para ello puedes escoger bodegas centenarias que hunden sus raíces en siglos pasados o bodegas de diseño vanguardista que llevan la firma de prestigiosos arquitectos. En Rioja Alavesa tradición y vanguardia se dan la mano.

Haz “clic” sobre la imagen e infórmate.

Álava esconde rincones mágicos en los que respirar hondo, cerrar los ojos y abrir la mente, el corazón… Por eso, perderse es la mejor manera de conocerla… y que mejor que desde Álava Turismo.

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Piérdete por Álava en familia

Álava es un territorio que, pese a su pequeño tamaño, ofrece multitud de contrastes paisajísticos y de recursos turísticos diferentes, convirtiéndolo en un destino sumamente diverso y divertido para toda la familia.

En los recorridos que os proponemos podréis apreciar detalles de la identidad vasca, folklore, artesanía y la reconocida gastronomía, o visitar numerosos museos históricos o de arte contemporáneo que os posicionarán en la historia de este pueblo.

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Podréis hacer senderismo por Parques Naturales de gran belleza, o dar paseos en bici por las Vías Verdes; pararos a observar aves o pegaros un baño en las playas de interior categorizadas con bandera azul, por la calidad de sus aguas.

Desde dólmenes perfectamente conservados, murallas medievales, iglesias de gran valor artístico pasando por edificios neoclásicos o de moderna construcción, se os mostrará un exquisito patrimonio que sorprende por su valor y diversidad histórica.

Y si queréis ir por vuestra cuenta, y ver lo que más os apetezca de este singular territorio, también podéis echar mano de la nueva herramienta online que en www.alavaturismo.eus os ofrecemos, para que cada persona viajera diseñe su visita ‘a la carta’ a Álava según vuestros gustos, intereses y aficiones.

Pero aún hay más, porque nuestra tierra está llena de festividades y celebraciones con un carácter propio e indiscutible diversión. Consulta tu agenda y si te coincide alguna de ellas, anímate a participar.

Somos gente muy acogedora, ya lo veréis…

DESCÁRGATE AQUÍ LA GUÍA DE TURISMO FAMILIAR
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Viaje a los Parques Naturales de Álava

Los amantes de la naturaleza sienten devoción por nuestro territorio y con razón. Casi tres cuartas partes de la superficie de Álava tienen algún tipo de protección por la riqueza de su biodiversidad, su paisaje o su singularidad (Red Natura, Parques Naturales, Biotopos Protegidos, Humedales Ramsar, etc.).

Los cinco parques naturales de Álava, máximo exponente de esta realidad, disponen de una infraestructura y un programa de actividades para disfrutar de forma autónoma o guiada de sus bosques, roquedos, montes, valles, fauna y flora. Infórmate y conoce sus tesoros. Volverás.

Parque Natural de Valderejo

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Un espacioso y alto valle cercado de empinadas laderas que culminan en cantiles rocosos. Así puede resumirse el paisaje de Valderejo. Declarado Parque Natural en 1992, es el más pequeño de los parques alaveses y alberga una gran cantidad de ecosistemas y paisajes.

Este valle, situado en el extremo más occidental de Álava, está prácticamente despoblado, lo que favorece la existencia de una fauna y flora rica y variada.

La sierra de Bóveda y el tramo occidental del macizo de Árcena encierran y protegen este valle, mientras que en el fondo, entre extensos prados y cultivos, discurre el río Purón, cuyas aguas han erosionado con el paso de los años las montañas de este singular espacio natural.

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El parque comprende tres zonas naturales: la de las cumbres, que regala al paseante unas impresionantes vistas; las laderas boscosas; y los prados y cultivos en el fondo del valle. En los roquedos de Valderejo vive la colonia más numerosa de buitre leonado del País Vasco.

Los nueve senderos señalizados permiten recorrer la mayor parte del parque y, entre ellos, destaca la ruta que atraviesa el desfiladero del río Purón. Este espacio natural alberga además yacimientos arqueológico de gran valor histórico.

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Accedemos al Parque por el valle de Valdegovía, desde la población burgalesa de San Millán de San Zadornil. La carretera nos conducirá hasta el núcleo de Lalastra, en el corazón de Valderejo, punto de partida para realizar las rutas e itinerarios.

  • Lalastra, el corazón del Parque

La Casa del Parque o Parketxea, un bonito edificio con estructura de madera y una gran cristalera, se sitúa en las afueras del pueblo de Lalastra y pone a disposición del excursionista toda la información sobre itinerarios, actividades y servicios. El cercano Centro de Interpretación Rural muestra la historia del valle, y los usos y costumbres de sus gentes.

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Lalastra ofrece también al visitante un área recreativa con equipamiento infantil y mesas para poder disfrutar de una comida, restaurantes y agroturismos para poder recuperar fuerzas o relajarse después de conocer los secretos de Valderejo a través de sus senderos.

El aficionado al senderismo puede optar por diferentes itinerarios y ascensiones a los montes que cierran el valle. Son rutas, nueve en total, de longitud y nivel de dificultad muy variado: la mayoría son de corto recorrido, aunque algunas de ellas se enlazan con otras, permitiendo a los montañeros más experimentados realizar largas caminatas.

  • Lahoz, Villamardones y Ribera

Además de Lalastra, existen otros tres núcleos rurales en Valderejo: Lahoz, Villamardones y Ribera. Las dos últimas fueron abandonadas hace varias décadas y resulta interesante es visitar las ruinas de estos dos pueblos.

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El ser humano habita este valle desde tiempos inmemorables y prueba de ello es su patrimonio cultural y arquitectónico, que alberga desde monumentos megalíticos (túmulo de San Lorenzo, monolito del monte Lerón) hasta iglesias y ermitas de diferentes épocas. De época la romana quedan restos de una calzada y, en Ribera se mantiene en pie una iglesia con restos románicos y curiosas pinturas medievales.

 

Observaciones

Las rutas de montaña no están acondicionadas para personas con problemas de movilidad.
El parque cuenta con aparcamiento al aire libre, zona de picnic y dispone de señalización informativa sobre las especies del parque y los senderos.
El acceso se puede realizar en coche, autobús, bicicleta o a pie.

 

Parque Natural de Izki

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El Parque Natural de Izki está situado al sudeste de Álava, ocupa 9.143 hectáreas y alberga una enorme diversidad de paisajes, tesoros naturales y culturales.

Izki es esencialmente bosque, principalmente un marojal pero también hayedos, carrascales, robledables, quejigales, alisedas, abedulares, etc., y roca.

Pequeños ríos como el Izki, Molino, Berrón surcan el valle. El agua aflora en algunos puntos formando charcas, trampales e incipientes turberas para convertirse en hogar de anfibios y aves (zampullín chico, somormujo lavanco…) y una valiosa flora (nenúfar blanco, plantas carnívoras, etc.), todo ello baja la atenta mirada del águila real, el halcón peregrino, el alimoche o el buitre.

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Los amplios pastos de las zonas altas, donde se alimentan vacas, yeguas y ovejas, delatan la presencia del ser humano.

Un amplio patrimonio cultural transmite la historia de estos valles y montañas: cuevas, ermitas, poblados fortificados, caleros, castillos, restos arqueológicos… y como colofón el pueblo medieval de Korres, único núcleo habitado en el interior del Parque. La gastronomía, la artesanía, las fiestas, las romerías y las casas rurales de pueblos cercanos incrementan el interés de este espacio.

Una red de 15 senderos de distinta dificultad y longitud permite al caminante descubrir los bellos parajes de Izki, observar su flora y su fauna, y apreciar las tradiciones y la cultura de los seres humanos que habitaron y habitan este territorio. Esta sendas llevan al visitante a diferentes puntos de interés, pueblos, valles, bosques, etc.

Si se pasea en silencio, a la sombra de los marojos, es posible oír el canto del pico mediano o el croar de la rana ágil. Con suerte puede verse fugazmente al corpulento jabalí.

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La roca es ingrediente básico del Parque Natural. Sus inmensos roquedos calizos –Soila, La Muela, Kapildui…–, son visibles desde muchas de los recorridos propuestos que, además, ofrecen la posibilidad de conocer cuevas artificiales, monolitos, ruinas de castillos, puentes, molinos, todos ellos accesibles siguiendo diversas sendas.

En sus orígenes Izki fue agua. Hace entre 40 y 100 millones de años esta zona estaba cubierta por un mar somero, así lo atestigua la presencia de fósiles de bivalvos, corales, algas y otros seres vivos marinos, en las rocas de este Parque Natural. También se han encontrado restos fosilizados de grandes vertebrados, como huevos de dinosaurios.

Los grupos organizados pueden concertar una visita guiada consistente en un itinerario didáctico por algunos de los lugares más representativos del Parque Natural. Esta modalidad de visita puede desarrollarse a lo largo de todo el año en cualquier día de la semana, exceptuando los lunes, día en el que la Casa del Parque/Parketxea permanece cerrada.

Se organizan visitas guiadas con personal del Parque adaptadas a las necesidades del grupo tanto en cuanto a la duración como a la dificultad. Estas visitas se realizan de martes a viernes en periodo escolar.

También se organizan exposiciones, talleres, salidas y charlas.

El Parque cuenta con un área recreativa en las proximidades de la localidad de Korres con fuente, mesas, barbacoa y columpios.

Observaciones

Las rutas de montaña no están acondicionadas para personas con problemas de movilidad.

JOYAS DEL PARQUE

Pico Mediano

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Pocas especies animales pueden considerarse tan genuinas de los bosques como los pájaros carpinteros. En Izki se encuentran cinco de estas aves: el torcecuellos, el pito real y los picos: picapinos, menor y mediano. Este último es el más representativo, ya que es una de las aves forestales más raras y desconocidas, debido a su pequeño tamaño y huidizo comportamiento.

La Muela

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Al norte de San Román de Campezo, en los límites meridionales de Izki, se alza una de las moles calizas más impresionantes: La Muela, con una altitud de 1.056 metros. Los abruptos cortados de su cara sur albergan una interesante colonia de buitre leonado. En su cima crecen hayas acompañadas de un denso bujedo.

Laguna de Olandina

En los aledaños del Parque Natural de Izki, entre Vírgala Menor y Apellániz, se halla la Laguna de Olandina. Este atractivo humedal, rodeado por una orla de fresnos y robles, alberga una notable flora acuática –entre las que destaca el nenúfar blanco (Nymphaea alba)– y es el hábitat de valiosos anfibios como el sapillo pintojo y la rana ágil.

Barranco de Korres

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El río Izki, tras siglos de constante erosión ha excavado un bello desfiladero entre los montes Soila y la Muela, en su recorrido desde Korres a Bujanda. Verticales paredes rocosas comparten este pequeño espacio con una rica variedad de árboles y arbustos –haya, quejigo, carrasca, boj…– dando al angosto valle una gran variedad de colores y texturas.

Robledal de Izki

Uno de los valores más notables de Izki son sus bosques. Destaca el marojal, formado por un roble llamado, en el entorno de este Parque Natural, almez (Quercus pyrenaica), especie que se distingue bien de los otros robles por sus hojas fuertemente lobuladas y peludas por el envés. Se extiende sobre unas 3.500 Ha. siendo el bosque de marojos de mayor tamaño de Europa.

Parque Natural Gorbeia

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El Parque Natural de Gorbeia, declarado como tal el 21 de junio de 1994, nos ofrece una de las experiencias más gratificantes que se puedan encontrar en Euskadi.

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Su magia se puede sentir a través de todos los sentidos: observar la belleza del paisaje, oír el canto de los pájaros, sentir el fluir y el susurro de la caída del agua o subir a sus numerosas cimas. Entre ellas, la del monte Gorbeia (1.481), de la que este excepcional enclave de 20.016 hectáreas, ubicadas entre Álava y Bizkaia, toma su nombre.

Adentrarse en su entorno es descubrir insólitos parajes, como el macizo de Itzina (Orozko), impresionante roca caliza de paredes casi verticales; las cuevas de Mairuelegorreta, en el municipio de Zigoitia, cuyas galerías de más de 12 kilómetros se encuentran entre las más profundas de Euskal Herria; y la cascada de Goiuri/Gujuli (Urkabustaiz), un hermoso salto de agua, con más de 100 m. de caída libre.

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Pero si hay algo que define el horizonte del Parque es el mítico monte Gorbeia, la cúspide más alta de Álava y Bizkaia. Es el punto de referencia del montañismo vasco y hasta posee una de las canciones vascas más populares. Por eso se hace inevitable al llegar a lo más alto, fotografiarse junto a su centenaria cruz de hierro, de 18 metros, levantada en 1907 para cumplir con la orden del Papa León XIII de erigir cruces en las cimas más altas de la cristiandad.

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La tarea, sin embargo, no fue nada fácil. La que hoy en día se conserva es la tercera, ya que dos tremendos vendavales tiraron tanto la primera, de 33 metros, como la segunda, de 23 metros.

Si nos detenemos en el paisaje, tenemos un terreno calcáreo con un mosaico de frondosos bosques de hayas, robles y marojos en uno de los ecosistemas de mayor riqueza biológica de Euskadi. En sus cielos veremos volar al alimoche, al azor o al gavilán; y en sus bosques intuiremos la presencia de la marta o del gato montés, aunque lo más probable es que nos encontremos con el más numeroso de sus habitantes y emblema del Parque, el ciervo.

En sus regatos, se esconden huidizos ejemplares de nutria y de desmán del Pirineo, que comparten hábitat con una nutrida representación de anfibios, como la rana patilarga o el tritón alpino, ambas especies amenazadas.

Un elemento esencial del paisaje son los extensos pastos que, desde hace miles de años, alimentan la cabaña ganadera y la cultura pastoril, santo y seña de Gorbeia: caballos, vacas y ovejas de razas autóctonas, como la oveja latxa, las vacas terreñas y pirenaicas, los caballos pottokas o las cabras azpigorri, que se han convertido en las auténticas dueñas y señoras de los pastizales del parque.

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Majadas y chabolas pastoriles aún se pueden contemplar junto a vestigios de otras actividades en la zona, gracias al equilibrio entre el medio humano y natural que ha permitido conservar un rico patrimonio cultural: monumentos megalíticos o antiguos hornos de cal, que junto a leyendas y mitos aún vivos jalonan el cuerpo y el alma de este entorno mágico.

Es por eso que conocer Gorbeia pasa por disfrutar de sus leyendas, su arte, gastronomía, entorno rural y tradiciones.

Las preferencias personales harán que el visitante se decante por la oferta museística, naturalística, patrimonial o senderista, pero para comenzar a conocer el Parque lo más recomendable es dirigirse a la Casa del Parque o Parketxea de Sarria.

Observaciones

Las rutas de montaña no están acondicionadas para personas con problemas de movilidad.

Parque Natural Aizkorri-Aratz

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Aizkorri-Aratz da nombre a una larga sierra, con dirección este-oeste, que alberga las montañas más altas de Euskadi como el Aitzuri (1.550 metros) y otras que conforman un macizo de gran atractivo y un punto de referencia para el montañismo vasco.

Esta cadena montañosa separa las vertientes cantábrica y mediterránea, y ejerce de frontera natural entre los territorios históricos de Álava y Gipuzkoa. El Parque Natural comprende unas 16.000 hectáreas de esta franja repartidas entre las dos provincias.

Desde el punto de vista geológico y paisajístico se distinguen netamente dos zonas: las abruptas y rocosas crestas calizas, que pueden incluir llanuras de pastos en el valle como Urbia, y los encadenamientos de lomas y collados silíceos cubiertos de vegetación que apenas dejan ver la roca.

En el primer caso tenemos el alto cresterío de Aloña-Aizkorri-Aratz, importantísimo hito en el paisaje. Basta con recorrer la carretera N-1 por la Llanada Alavesa y Etxegarate, o adentrarse en el valle de Oñati, ya en Gipuzkoa, para ser darse cuenta de ello.

En el segundo, la larga y suave cresta de Urkilla-Elgea, visible toda ella desde las carreteras de la Llanada Alavesa.

Los amantes del senderismo y el montañismo tienen infinidad de recorridos y rutas. La localidad alavesa de Araia es punto de partida para ascender a la cumbre de Aratz (1.443 metros), mientras que desde el guipuzcoano Santuario de Arantzazu se inician senderos que conducen a los pastos de Urbia, su refugio y ermita.

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La mayor parte del sustrato está formado por calizas urgonianas cuya erosión da lugar a espectaculares fenómenos kársticos: crestas, dolinas, torcas, lapiaces, barrancos, etc. Entre ellos son famosos parajes como la hoya de La Lece, el túnel de San Adrián, la depresión de Urbia o el barranco de Arantzazu.

En Elguea-Urkilla el sustrato cambia y afloran areniscas y arcillas, lo que da como resultado un paisaje en laderas redondeadas, de perfil ondulante.

Por otra parte, hay numerosos yacimientos al aire libre, dólmenes, túmulos y monolitos, a los que hay que añadir un interesante patrimonio histórico-arquitectónico, representado por un buen número de ermitas, caseríos, etc.

En el Parque Natural se conservan magníficas y extensas representaciones de los bosques autóctonos: hayedos, robledales de roble albar (Quercus petraea), etc. Los árboles reducen drásticamente su presencia en las partes más altas de los montes dando paso a praderas donde pasta la oveja latxa.

En las zonas de campiña de la vertiente norte puede observarse el típico paisaje en mosaico asociado al caserío vasco, en el que prados, huertas y frutales alternan con pequeños rodales de pino radiata. Las plantaciones de coníferas llegan a adquirir unas extensiones notables en algunas laderas.

En los afloramientos rocosos calizos se localiza una flora muy singular, repleta de endemismos de las altas montañas cántabro-pirenaicas. Otros hábitats de gran interés botánico son las incipientes turberas ligadas a los sustratos silíceos, como la de Arbarrain (Altzaina).

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La Casa del Parque Natural de Aizkorri-Aratz (Parketxea), ubicada en la localidad de Araia, orienta a los visitantes sobre rutas, lugares de interés, programas didácticos, visitas guiadas para grupos y actividades, pero ofrece además tres espacios de divulgación ambiental sobre este espacio protegido y el entorno:

  • Exposición interpretativa del Parque Natural: maqueta del Parque, información sobre fauna, flora, cultura, etnografía…
  • Zona dedicada a las energías renovables (mini central hidroeléctrica de Araia).
  • Casa del Mitxarro: Guiados por nuestro amigo el Lirón Gris y mediante el uso de juegos interactivos y audiovisuales, conoceremos mejor el municipio de Asparrena, así como la biología de este roedor.
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Parque Natural Urkiola

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El Parque Natural de Urkiola, al igual que el de Gorbeia, reparte su superficie entre los territorios históricos de Álava y Bizkaia. Fue declarado Parque Natural en 1989.

El Parque Natural de Urkiola agrupa los terrenos de mayor altitud de la Sierra de Aramotz y es escenario de diversos cuentos, tradiciones y leyendas. Se cuenta que allí habita Mari, la dama de Anboto, la leyenda más clásica y arraigada entre los habitantes del País Vasco.

Este parque es zona de gran tradición pastoril, por lo que podrás pasear entre grupos de ovejas, vacas, caballos…

Los roquedos dan cobijo a numerosas aves y reptiles, y en los bosques se encuentran, entre otros ejemplares, la garduña y el gato montés. En cuanto a su flora, en sus bosques encontraremos hayedos, encinares y algunos abedules que dan su nombre al parque.

Al hablar del Parque Natural de Urkiola hay que hablar también de sus municipios circundantes. Porque, más allá del parque propiamente dicho, surgen valles donde las escasas poblaciones y caseríos se desparraman por lomas y laderas, conservando un ambiente profundamente rural. En lugares como Aramaio u Otxandio el tiempo parece haberse detenido hace más de 200 años.

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Alcanzar cumbres como el Anboto, adentrarse en cuevas, disfrutar del mosaico que forman baserris (caseríos), prados y cultivos, son sólo un pequeño ejemplo del amplio catálogo de actividades que ofrece esta zona. Un enclave único en la geografía vasca que nos transporta al corazón del mundo rural.

Al Parque Natural de Urkiola acuden miles de montañeros cada año, atraídos por sus cumbres de roca caliza, en especial por la cúspide del celebérrimo monte Anboto (1.331 m), pero también por sus equipamientos, al contar la zona con varias áreas recreativas, además de dos refugios en el Santuario de Urkiola para quienes deseen pasar la noche en el parque.

A ellos les siguen los numerosos viajeros deseosos de pasear por la gran superficie arbolada que da refugio a una numerosa y variada fauna. El cárabo es la rapaz nocturna con mayor presencia, sin restar importancia al buitre, halcón peregrino y alimoche.

También acuden los peregrinos que no se quieren quedar sin ver el interesante santuario de los Santos Antonios y la ermita del Santo Cristo de Atxarte, cuna de leyendas de las lamias.

El Parketxea, Centro de Acogida e Interpretación del Parque Natural de Urkiola-Toki Alai, situado en la ladera del monte Saibigain, ofrece información sobre rutas, puntos de interés y actividades programadas en el parque.

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Las rutas de montaña no están acondicionadas para personas con problemas de movilidad.
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